Había una piscina y tuvimos sexo
Nos miramos a la cara y nos hundimos bajo el agua. Odio los besos húmedos. Nos miraban curiosos, nadie más sabe lo que hay dentro del tornado.
Subíamos a la cabaña vacía y mojada pero te perdía de vista. Me apoyaba en el marco de la puerta para ver la vista. Era inmenso, plano y azul. Había gente que detestaba pero la casa brillaba. Una luz cálida rozaba las cabezas en el agua. Aquella era la única casa, y todo era resbaloso. No traté de buscarme.