Permiso para relatar esto

Una noche clara, una calle poco transitada, mis pies sin tacos. De repente me sacaba ramitas de los calcetines. Había caminado unos 20 minutos sin zapatos, me mataba la planta y el meñique. Algo de no obligarme, algo de da lo mismo.
Cuidado, ahí hay agua.
Busco una manera de rodearla. En verdad todo está mojado.
Súbete a caballito.
Se me va a caer la cartera.
Nos miramos pensando en un solución.
¿Y así? Como princesa.
Me cago de la risa mientras me levanta.
Pesas nada. Y eso que soy un debilucho.
[45 kilos de amor.]
Bueno. Ahí se fue la dignidad que te quedaba.
Me baja y seguimos caminando.
Un perro ladra a lo lejos y una persona en bicicleta nos pide permiso.