Mañana a practicar
— ¿Y, cómo le fue?
— La raja. Tocamos la escala de Do Mayor. Pero entera.
— ¿Con las dos escalas?
— Sí. Con ese botón detrás. Para arriba y para abajo, ida y vuelta. Ah y esto de ir subiendo la intensidad de a poco. Algo de la campana de Gauss.
— Oh, eso lo encontré tan difícil. Brígido poder ir controlando el aire así.
— ¿En serio? Yo no lo encontré tan difícil... En fin. Quiero venir a practicar mañana.
— Sí, claro. Mañana Martes, ¿A qué hora?
— ¿A las 12?
— Sí... igual voy a las 13.00 a almorzar. Puedes venir más temprano.
— A las 11.30.
— Puede venir aún mas temprano - ríe -. Yo llego bien temprano. A las 10.
— Ay. Sí puedo venir más temprano en verdad, lo que pasa es que soy una floja. Ya. Vengo a las 11.
— Sabía.
Nos despedimos.
Salgo y pienso en ponerme los audífonos pero me da lata. Mejor me voy comiendo la medialuna que no alcancé a comerme antes de clases. Mientras le pego un mordisco veo como el próximo alumno, un treintañero con pinta de papá, va hacia la academia. Pienso en saludarlo pero sólo lo he visto una vez antes, ando sin lentes, no estoy segura. Lo dejo pasar.
Me cierro la chaqueta de jeans. Tengo frío. Voy llegando al condominio, alguien me toca la bocina.
Lo que sea.