¿Cómo van las cosas?
Caminaba con mis audífonos y mi actitud de chora a ver si me salvaba de los silbidos cochinos. Ando sin lentes y mi visión no es la mejor. En el puente hay una persona frente a mí, miro a sus rodillas para no chocar contra él. Se pone en mi camino. Pienso en el vagabundo que me hizo eso el Lunes pretendiendo chocar y acercarse a mi cuerpo y me da miedo. Le miro la cara y es un chinito conocido:
¡RODRIGO!