Fui al cementerio

Donde hay muerte hay vida
Donde vida hay, muerte también
Vi verde hoy entre cemento
Y vi llanto con profundo lamento

Vi desde el mil ochocientos
Hasta hace unas semanas atrás
Se sentía la energía en el viento
Se sentía el tibio aliento

Pasaron personas llorando
Un niño con la masa, dudando
Yo con mi cámara, fotografiando
Con respeto los dejé pasar

Donde hay muerte también hay vida
Hoy vi un naranjo florecer
Sobre una tumba del año setenta y tres
Flores y cartas por doquier

Al final, en el pasillo un niño había
Nos miramos y yo no sabía
Luego vi un cartel con su cara
Una mamá llorando con rabia

Me fui caminando de espaldas
Con mi prendas rojas
El collar que madre prestó
Sentimiento profundo de conectarse con el único destino que todos compartimos.