Poema para Cristian
El sol me llegaba
Mientras a mi amigo le relataba
El recuerdo que me ladraba
Este poema no es para ti, realmente
Es más bien sobre ti
Y va así
Ah, espera
Tampoco es un poema
Está escrito así como para pensar ligeramente que es uno
Me duele el útero y es dolor que me abraza
Que me excita y acoge en algún sentido
Como tú, como nosotros
Una vez me dijeron
"Si miras hacia el pasado, no te encierres allí"
Y yo lo pensé. Me di cuenta que se me desconectan las cosas. Recuerdo el pasado pero no me afecta lo suficiente en como me siento en el pasado. Y es peligrosisímo. Como saber que vivimos en dictadura y volver a elegir a Pinochet. O al menos esa analogía ocupé con mi amigo (el Goncha). Si con esto entiendes que estoy llamando dictadura a nuestra relación, cállate. Tú sabes que ese no es mi punto. La cosa es que quizá podría tomar una decisión más sabia si tuviera rencor. Pero la verdad es que, en este momento, siento más que nada amor. Y melancolía. Y ganas de verte. Como que te quiero abrazar, coger y ver el cielo sobre el capó del auto, bien cliché. Irnos al sur y olvidarnos de que nos odiamos. Que esa es la palabra, que dejemos de condenarla y que me dejes de hacer sentir tan culpable por decirla. Que yo sí nos odié. Pero hoy amo el buen recuerdo, tu mano que encaja, tu hombro que abraza. Que extraño tirarte el pelo y mirarte mientras dormías. Que quizá podemos hacer eso y no hablar tanto. Que podríamos no exigir y sólo existir cerca, tocarnos y hablar sólo para reír. Que las relaciones humanas son tan extrañas, y yo aún no sé describir la nuestra. Que no sé decir lo que siento por ti. Que volvería. Volvería. Volvería.
Eso siento ahora. Y que todo es volátil, pero parece que la esperanza y añoranza no. Parece que tú en mí no.
No soy yo. Soy yo por ti.
También pensaba en cómo no nos dejamos sentir. Estamos acostumbrados a prohibirnos. No hablo sólo de tú y yo, hablo de todos. Nos prohibimos llorar frente algunas personas, nos prohibimos desear si estamos en una relación tradicional, nos prohibimos con los pecados. Que la lujuria, que la gula. Que los celos. La autoestima, el ego. Yo sólo quiero ser libre pero tampoco quiero pasar a llevar a alguien. Que por eso no te hablo porque no se en que pará estái. Que no sé si te daño hablándote y como no has dado señales públicas de mi recuerdo pues me guardo. Y espero que estés disfrutando, que te sientas menos pesado.
Somos dos agujas del reloj. Tiempo hemos ido en dirección contraria, y creo que sigue siendo así. Algún día volveremos a dar la hora correctamente.