Quinta pesadilla
Morías.
Ni idea cómo, ni porqué. Pero era reciente.
Yo me destruía. No podía dejar de llorar por semanas, me autoflagelaba, gente que me odio incluso me trataba de consolar. Gente que también sufría tu partida. Pero no había caso. No podía dejar de llorar, y cuando se me agotaba el agua corría la sangre. Así como era en la vida real. Le pegaba combos a las paredes, al piso, me golpeaba la cabeza contra la muralla.
Desperté angustiada porque lo último de mi sueño era no poder llorar. Desperté con ganas de cortarme y de llamarte. Así que llamé a la Josi y saqué hora con mi psicóloga inmediatamente.
Y aquí estoy después de terapia. Aún quiero llorar.