Domingo de Agosto
La esquina del lugar desgastada
Mi piel se comienza a despellejar
Le pido favor al gran rubio apostor
Que si acaso me comparte eso que es de ambos
Él dice que nada es más suyo que esto de lo que hablo
Entonces pues comienzo a rogar
Alto ario jugador, míreme que de rodillas estoy
Yo sólo le pedí sinceridad pues eso es lo que soy
Nada más importante es hoy
Me dejé vulnerable ante usted
Para que viera el gran valor que requiere calmar nuestra sed
Y usted sólo miró para abajo, preguntó y mintió
No sólo a mí, sino también a usted
De que no, me dijo, que no y luego se contradijo
A mí, pues, aquí, ya no me queda nada más que ver
Perdí aquello que aposté
Comienza el rumbo definitivo, nos dejamos ir
Adiós amor pseudo eterno
La vida nos enseñó que era mentira