Me fui leyendo en la micro
Nunca he leído un libro dos veces. Lo raro es que tengo mala memoria, por lo que no me debería ser raro poder disfrutar de un libro una segunda vez. Pero la verdad es que nunca lo he logrado, al parecer con las lecturas tengo una memoria cinematográfica inventada que desconocía. Cuando empiezo a leer es como volver a ver una película que viste recientemente. Pero por alguna razón, quizá por el tiempo que ha pasado, volví a leer El Nombre Del Viento. Mala coordinación con el tiempo ya que volví a clase y no es como que me sobre tiempo para leer, pero encuentro espacios como antes de dormir o en la micro.
Hoy leí la hora de trayecto que hago en micro recurrentemente. La D14 se mueve como loca pero yo aprendí a leer bajo muchas circunstancias como a dormir también. Bajo la luz, bajo el ruido y el movimiento. Me aislo y no me mareo. Me concentro más de hecho. Me sentí como un meme de esos que dicen "Todos pegados a su celular, y alguien en el libro, aún queda esperanza en el mundo". Pero la verdad es que es igual de inmersivo y desconectorio de la realidad que el celular.
Estaba leyendo el capítulo 25 y reí varias veces. Ya la tercera vez me salió una carcajada y la niña de al lado mío sonrío con una ternura que desconocía en los extraños. Me cohibió pensar cómo me veía riéndome leyendo, pero la estaba pasando excelente.
El libro pesa como quinientos gramos. Ya no lo puedo seguir llevando a la universidad y leyendo cuando encuentre un tiempito. Llevo tres días pero la mochila ya comienza a pesar y tengo que entregar un ensayo en inglés en cinco días. Supongo que es mi deber dejar ir ese gusto a niñez con el libro y volver a sentirme adulta responsable. Pero está bien.
Disfruto ambas.