¿El amor puede ser chiquito?

El gigante es un gigante pero no quiere ser gigante. Desde aquí abajo puedes ver cómo sus grandes lágrimas forman nuevos océanos atlánticos (y eso que él no llora). Al gigante le gustaría ser chiquito, tan pequeño para caber en tu mano y sentirse abrazado al estar entre tu dedo meñique y pulgar. El gigante no quiere causar temor, qué más le gustaría que el amor, pero el gigante sabe que los pequeños le temen. Él no quiere ser temido.

Un día el gigante pisoteaba al intentar caminar. Debajo de su gigante zapato encontró un pequeño sentimiento y lo dejó en su bolsillo.

No recuerdo cómo terminaba esa historia. Pero creo que el gigante murió enorme, y una pequeña tumba fue construida en su honor. En el ataúd sólo quedó el pequeño sentimiento que encontró alguna vez bajo su gigante zapato...