El verte me gatilla
El recuerdo es más viejo de lo que creí: Vi hoy lo que pensé que era de agosto, pero me di cuenta que era de octubre.
Puede estar todo el resto mal, pero si esos dos tienen la misma forma, es suficiente para tocar esa fibra en mi corazón que aún tiene la esperanza de... algo
¿Con quién estuve?
Ese sonido lo había sintetizado, aunque lo escucho de manera recurrente en la naturaleza de mi abierta ventana, donde hasta el humo no me sabe culpable y no me da vergüenza arreglarme las manos. Me pregunto cómo te sientes tú, qué cosas aún te dan vergüenza y cuáles otras no.
Escucho desde aquí a lo lejos, te veo, te siento envejecer. El sonido de las grietas entre los dedos, la tierra seca en capas. Si te vieras también te darían ganas de hablarte. Me sangran las palmas todos los días de tanto apretar los puños, para no cometer el error de volver a contactarte... Incluso con nada que decir, me gustaría preguntarte, ¿fui importante para ti? No me gusta escucharte reír en mi cabeza cuando pregunto eso.
De verdad creí, con todo mi corazón creí, en serio y con tantas ganas creí, te lo juro que creí...