Si me hablaras

Mentiría si dijera la verdad, porque lo único cierto es que la desconozco. Diría que casa vez que paso por ese cuerpo de agua fuera de mi casa recuerdo la forma de tu cabello sudado al quitarte el casco, cuando llegabas en bicicleta a verme. Diría que amaba tu mala postura al verte andar, porque tus hombros hacia delante te entregan una inocencia que no sé ni quiero explicar. Diría que me molestaba tu falsa sonrisa achinada cuando te miraba amándote, y cómo me hubiera gustado una sinceridad tranquila en tu rostro. Diría que siempre me gustaron tus manos rotas, tu dedo extraño del pie izquierdo, tu horrible tatuaje en el dedo corazón. Diría que soñé contigo, hablábamos en la cocina y me explicabas en una frase porqué me dejaste, confesándome que aunque estabas arrepentido no quisiste molestándome volviendo. Diría cuánto me molesta que pienses tanto en los otros, en lo que es correcto, y tan poco en ti, atrapándote, pareciéndose a la Cristina de hace unos años. Diría que en tus abrazos encontré una seguridad que mi madre nunca logró entregarme, y que nunca te dije, porque sabía que atormentaría mucho el día en que me dejaras. Diría que aunque lo dije, en verdad nunca pensé que en serio lo harías, y que me ha costado más de un mes empezar a pensar que de verdad ese día ocurrió. Diría que han habido tantos días en que he querido dejar de comer, y volverme a cortar, y que la razón es una imposible situación hipotética donde me miras mientras lo hago, y sientes una puñalada en el corazón. 
Diría tantas cosas, pero la verdad es que desconozco qué y cuánto de eso es cierto... Y entonces, ¿A quién le digo todo esto? Si llevo años hablando con el vacío quien es el único que me escucha. Y el último favor que te pedí era saber que llevarías a salvo a casa, y que te despidieras antes de irte. No te pude abrazar ese día, pero la verdad es que no sé si me arrepiento.