Siento fuego en el cuerpo

Miraba hacia arriba para hacer contacto visual, pero sólo veía tristeza en sus ojos, insegura de que quizá era a mí misma a quien veía esa noche en ese cuarto desconocido. Olía a madera húmeda con incienso, estaba cerca de la montaña, me llevó un conductor quien fue el primer desconocido de los tres que habrían esa madrugada. No recuerdo su rostro, y eso que lo intento con personas que tienen todas las de hacerme daño. 
Al llevar sólo quería un rato de disociación que me permitiese idealizar brevemente, de manera melancólica, a un desconocido que sabía jamás respetaría como tú mi deseo de posponer el primer beso. Lo robó y me sentí vacía, aunque sólo un poco de mí llevaba. Mientras dormía acaricié su rostro con el mismo cariño y atención que siempre he entregado, pero que sólo tú me has dado a mí. Yo sabía que fui a verme más a mí que a él, porque era más expectativa que individuo, sólo habíamos hablado por tres horas y en el viaje hacía allá yo ya me arrepentía. 
Me tomé un clona antes de salir a traicionar mi intuición, mentí a mis padres, robé de mi mejor amiga. 
Mirarlo a los ojos fue un golpe en la parte de mi estómago del cual aún eres dueño...