Saudade
Un mar violento y violeta que rodea nuestra costa
En esta misma isla tú escoges la otra esquina irónicamente redonda
Desde aquí te observo alejarte
Una columna de mármol negro emerge cercana a mí
Sobre ella un sobre blanco y ojalá desconocido
Ambos sabemos que contiene, sin embargo, desistimos
No queremos aún ese destino
Escucho mi propio desconsuelo atravesar continentes paralelos
Y en perpendicular corren tus lágrimas
No se unen
Desearía sostener tu pronunciado mentón alguna vez más
Aún cuando no, admito recordar tu nariz respingada y tus ojitos de ángel
Tus dedos rotos sobre todo, aún los siento entre los míos
Busco en cada foto y caminante una señal de vida
Me preparo en caso de-
Nunca ha sido el caso, no sé si siquiera lo deseo
Toparme sería una condena a buscarte en tu lado de la isla