Trabajo los fin de semanas cerca de ti
Despertaba temprano para devolverme tarde
En la micro siempre logré irme sentada porque las tomaba del terminal
Escoger un asiento al lado de la ventana en la parte trasera no sólo era una elección visual, también te convertía en la última opción para ceder el asiento
Pero también te deja en desventaja ante un posible abusador, he de encontrar un equilibrio
El frío de la mañana se contradecía con los lentes de sol que, aunque justificados, me hacían sentir incómoda
Así es enamorarse de un poeta, me dijiste alguna vez
Una condena
No reconocí a nadie en el paradero de la tarde
Sostenía mi propia mano, mi hombro apoyado en el poste que nos regalaron alguna vez
Una micro no nos paró y me quise poner a llorar
No tengo a nadie a quién contarle; quejarme y seguido justificar pensando en qué tipo de día habrá tenido el micrero
A él también le falta a quien querer...