Arica de los Altos de Peñalolén

13 enero 2025

Migro a las tierras de las que siempre fuiste
Para volver a asentar nuestra distancia histórica
A recorrer arenas que desconozco
Y conocer rostros no familiares
Pensando en cada esquina si quizá volviste al infierno que te acunó
Del que lograste escapar de alguna forma
Cuyo ángel guardián no pude ser, cuando cambiaste el mar por la cordillera

Me pregunto a diario por tus manos secas, por tu mirada grande y tu añoranza intensa
Me pregunto si tú te preguntas también 
Acaso me he dejado de preguntar
Y si te respondiera te diría que me sigo preguntando

Porque yo siempre he sido un bicho curioso
Y tú un terrible cuidador
Escapé porque no soy gato
Soltar fue correr

Me costó más de lo que me hubiera gustado darme cuenta de que me gustaras no era lo suficiente para que me dejaras de costar

Es de tarde. La casa está vacía, sólo rondo yo por ella. Los animales no desconocen el ambiente solitario que la mensualidad les otorga: Aprendieron a contar hasta 31 y ahora se consuelan mirando el final de la calle, como si a la vuelta vinieran ellos.
Llaman por teléfono para consultar si puedes pasar. Me da un paro cardíaco, pero no puedo fingir, te estuve llamando telepáticamente por meses. Todos los días: Me vendrá a ver, me vendrá a ver, me vendrá a ver... Si hubiera estado en Punta Arenas lo hubiese creído también. Corrí, me arreglé, y te esperé. 

Quedé en estado de letargo perpetuo.
Eternamente pendiente y disponible para volver a torcer el brazo y desistir.
Ser quien vive el dolor de estómago impertinente que otorga tu presencia en un Nosotros. 
Apenas estar bien para volver a estar mal, limítrofe, constante, desgarrador.

Que mi decisión tajante y absoluta no te engañe. Me despedazó construir este muro...