Cómo me hace sentir las cinco de la mañana

Habían pequeños atisbos de realidad en las profundas inspiraciones que, cada tantos minutos, inhalaba con intensidad.

Sentía una leve apertura de alma que dejaba entrever una realidad tan real que resulta frustrante intentar describirla de otra manera.

Desearía haber sabido que esos momentos, ahora memorias, se convertirían en un cable a tierra bajo el agua. Afirmarse de él e intentar llegar hasta el fondo del mar no resultaba, pues la mente corrupta de <presente> no podía viajar a <pasado>.

Y es quizá ese presente, mañana memoria, que volvería a convertirse en un catalizador de sentimientos reales. La actualidad se sentía cubierta por un manto delgado, pegajoso, que no le permitía enfocar la visión.

La mañana del 02 de marzo, específicamente a las 07:00am, olía a humedad y madera. Apenas había amanecido y sólo encontró una micro y un perro callejero cuando manejaba hacia casa. Anoche había sido la primera vez que manejaba de madrugada. Esta mañana, la primera vez que manejaba luego de dormir menos de 3 horas.

La sensación de independencia y autonomía venía acompañada de una profunda soledad, producto de la nostalgia, causada por la última pérdida, originada a la vez por el miedo a perder independencia. Ya no quisiese cuidar, yo, de un alma tan delicada. Ese amarre de hilo rojo la hubiera comprometido a una vida de dedicación exclusiva, que sí deseaba, pero a un nivel mayor. A un nivel equitativo. En esa ocasión, él estaba en otro plano, borroso, nublado. Se quedó preguntándose si algún día lograría verlo como ella. Y si algún día se reencontrarían. 

Qué más da — pensaba al mismo tiempo — no podría mirarlo sabiendo que lo dejé en su peor momento. Aunque él quisiera. Aunque yo quisiera.

La nostalgia dulce madrugadora deseaba ser acompañada. Caminar la ciudad cuando apenas hay luz y hay un ambiente ominoso, etéreo, estático. Todo es más bello a las 5:45 de la mañana. Todo es más místico, es más fácil ser misteriosa, es más dulce el silencio compartido, es más romántico. Es exclusiva la experiencia, no habría otro nombre para acompañar la amanecida. Sólo ella, con ella misma. Para ella. Por ella. Por ella.

— Eres muy romántica.
— Tengo experiencias muy románticas, con gente muy bonita.

Bendecido es el misterio del amor y las mañanas.