Un sueño acerca del fuego

El paisaje más próximo a mi ventana me mostraba todo un vecindario consumido a cenizas. Un incendio terrible había ocurrido hace poco. Yo estaba despertando, y mientras aún frotaba mis ojos empezaba a apretarse mi pecho y urgirse mis piernas, era preciso salir de allí... ¿Cómo es posible que nuestro hogar fuera el único no consumido por las llamas?

Corrí a dar aviso, pero hubo caso omiso. Después de insistencia, mi figura paternal fue quien acompañó una visita a los vecinos: Nadie había muerto. Todos afuera de sus c​asas lamentaban la situación y empezaban a planificar la restructuración. Había una calma nostálgica y estratégica.