Hombre libre, varón fuerte
Un pequeño ser parlanchín se acomoda en mi hombro y me hace soñar tanto despierta, que mi ausencia terrenal asusta algunos, y me obliga a enmascarar que no pienso todo el día en {nosotros}.
Con dificultad intenta expresar y procesar momentos infinitos, mezcla sensaciones de ridiculez con idealización, un suspiro gigante me invade y me revela al resto: sos una empedernida.
Un par de imágenes grabadas a rápido fuego vuelven y vuelven: tu media ceja, tu pecho contra el mío en la cama con la lluvia torrencial golpeando la ventana, tu mano tosca, tu mirada achinada, tus caricias tiernas, tus besos suaves en mi espalda, tu pierna acariciándome bajo la mesa, tus ojos mirándome mientras me besabas, tú diciendo "sos re linda".
El búho maestro intenta encajar una lección, pero decido con esto alejarme del raciocinio: me has regalado más bien un impulso del corazón, una oportunidad de escuchar mi estómago y no prestarle tanta atención al elocuente relator que se encuentra siempre al fondo del salón.
Mentiría si dijera que estos días no he querido tomar impulsivas decisiones: pasajes baratos a buenos aires, voluntariados internacionales, misiones kamikazes de justicia social, aprender un oficio e irme a la mierda.
Me encantaría volver a encontrarme contigo y tener un ratito más, para luego (probablemente) volver a desear otro ratito.
Gracias, gracias, gracias.
Auri 🧸💗